Comprar un coche usado sin revisar su pasado puede convertir una buena oferta en un problema caro. Aquí explico cómo saber el historial de un coche en España, qué informe pedir a la DGT, cuánto cuesta, cómo detectar cargas o kilometraje incoherente y qué documentos conviene exigir antes de firmar.
La forma más segura de conocer el pasado de un coche
- Empieza por el informe reducido gratuito para comprobar la matrícula y posibles incidencias.
- Solicita el informe completo por 8,67 € si estás pensando comprarlo.
- Revisa ITV, kilometraje, titulares, cargas, bajas y mantenimiento.
- Contrasta el documento con facturas, revisiones, carrocería y una prueba mecánica.
- Un informe limpio no garantiza que el coche nunca haya sufrido un accidente.

Cómo saber el historial de un coche con la DGT
La vía más fiable para empezar es solicitar un informe del vehículo en la DGT. Se puede pedir con la matrícula y, en algunos trámites, con el número de bastidor o NIVE. Salvo el informe de vehículos a nombre del titular, cualquier persona puede solicitarlo, aunque no sea propietaria.
Yo seguiría este orden para no gastar dinero antes de tiempo. Primero pediría el informe reducido, que es gratuito. Si aparece una incidencia, una limitación o cualquier dato que no encaja con lo que afirma el vendedor, pediría el informe completo antes de desplazarme o entregar una señal.
- Solicita el informe reducido en la sede electrónica de la DGT o desde la aplicación miDGT.
- Comprueba que la matrícula, la fecha de primera matriculación y la situación administrativa coinciden con el anuncio.
- Si el coche sigue siendo interesante, adquiere la tasa 4.1 de 8,67 €.
- Descarga el informe completo con Cl@ve, certificado digital, DNI electrónico, miDGT, teléfono 060 u oficina de Tráfico.
- Guarda el PDF y compáralo con el permiso de circulación, la ficha técnica y el contrato.
El informe reducido sirve como filtro inicial, no como revisión definitiva. Si indica una incidencia, el propio resultado puede justificar que solicites información adicional o que descartes la operación. En mi experiencia, esos pocos minutos de comprobación evitan perder tiempo con vehículos que ya presentan problemas administrativos.
Qué informe conviene pedir y qué contiene
La DGT ofrece varias modalidades. Para una compraventa normal, el informe completo suele ser la opción más útil porque reúne la información administrativa, técnica y de mantenimiento disponible en sus registros.
| Tipo de informe | Qué aporta | Cuándo pedirlo |
|---|---|---|
| Reducido | Primera matriculación en España e incidencias que pueden afectar a la circulación o transferencia. | Antes de visitar el coche o negociar. |
| Completo | Titularidad, municipio, ITV, kilometraje registrado, número de titulares, cargas, llamadas a revisión y mantenimiento disponible. | Antes de pagar una señal o firmar. |
| Datos técnicos | Potencia, combustible, masas, características técnicas, ITV y datos medioambientales. | Para verificar que el coche del anuncio coincide con el vehículo real. |
| Cargas | Limitaciones de disposición, embargos, precintos o anotaciones que pueden impedir la transferencia. | Si el informe reducido muestra una incidencia. |
El informe completo incluye el informe técnico y el de cargas, por lo que normalmente no tiene sentido pagar cada modalidad por separado. Además, la copia de un informe detallado puede descargarse de nuevo durante los cuatro días siguientes sin coste adicional, según la información de la sede electrónica.
También puede aparecer información del llamado Libro Taller, como reparaciones o revisiones comunicadas por talleres adheridos, la fecha, el kilometraje y el tipo de intervención. Es un dato muy valioso, pero tiene una limitación importante: la incorporación de los talleres es voluntaria. Que no aparezca una reparación no demuestra que nunca se haya realizado.
Cómo interpretar el kilometraje, la ITV y las cargas
El kilometraje merece una lectura cronológica. No te fijes únicamente en la cifra final. Compara los kilómetros anotados en las distintas ITV y revisiones, y busca una evolución lógica. Una bajada clara, por ejemplo de 168.000 a 121.000 kilómetros, es una señal de alarma inmediata que el vendedor debe explicar con documentos.
La ITV también cuenta una historia. Las fechas, los resultados y los kilómetros registrados ayudan a detectar periodos de uso intenso, largos tiempos parado o posibles contradicciones con el anuncio. Una ITV favorable solo confirma que el vehículo superó esa inspección, no que el motor, el embrague o la batería estén en buen estado.
Las cargas que pueden bloquear la compra
Una reserva de dominio suele aparecer cuando el coche se financió y la entidad no ha cancelado todavía la anotación en el Registro de Bienes Muebles. En ese caso, el vendedor debe demostrar que la financiación está pagada y tramitar la cancelación antes de que la transferencia pueda completarse con normalidad.
También pueden existir embargos, precintos, multas pendientes o impuestos locales no abonados. No todos producen exactamente el mismo efecto, pero cualquiera de ellos merece una aclaración por escrito. Si el vendedor dice que “eso se arregla después”, yo no entregaría dinero sin una solución documentada y una fecha concreta.
Un coche en baja temporal tampoco puede transferirse directamente en condiciones normales. El titular debe darle de alta antes de la operación. Este detalle se pasa por alto con frecuencia cuando el vehículo lleva meses guardado o procede de una colección.
Qué no aparece siempre en el informe oficial
El historial administrativo no equivale a un historial completo de accidentes. El informe puede mostrar reparaciones registradas en el Libro Taller, pero no todas las compañías de seguros, talleres o propietarios comunican la misma información. Un siniestro leve reparado por cuenta del dueño puede no dejar una huella visible en la consulta.
Por eso pediría al vendedor las facturas de mantenimiento, los partes de reparación, los informes periciales disponibles y cualquier documento relacionado con accidentes. No necesita entregarte datos personales de terceros, pero sí debería poder demostrar qué se reparó, cuándo y con qué piezas.
La carrocería aporta pistas que ningún informe sustituye. Diferencias de tono entre paneles, holguras irregulares, tornillos marcados, soldaduras recientes o testigos del airbag encendidos justifican una revisión profesional. La DGT recomienda comprobar el vehículo a la luz del día y realizar una prueba en carretera, pero para una compra importante yo añadiría una inspección en un taller independiente.
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La comprobación del seguro
Antes de circular, el coche debe tener un seguro válido y la ITV en vigor. Para contratar la póliza, la aseguradora puede pedir matrícula, bastidor, fecha de matriculación, uso previsto, código postal y datos del conductor. El precio obtenido sirve para calcular el coste de tener el coche, pero no es una prueba de que el vehículo esté mecánicamente bien.
Si el vendedor afirma que el coche nunca tuvo daños importantes, conviene incluir esa declaración en el contrato junto con la información que haya proporcionado. Esa medida no convierte una afirmación falsa en cierta, pero deja una constancia útil si después aparece una contradicción grave.
Qué revisar antes de firmar la compraventa
Cuando el informe no muestra problemas, todavía queda la parte física y documental. La DGT aconseja revisar el vehículo y hacer una prueba de conducción antes de cerrar la compra. Yo separaría la revisión en cinco bloques para no dejarme llevar por el aspecto brillante del coche.
- Identificación: comprueba que matrícula, bastidor, marca, modelo y versión coinciden en todos los documentos.
- Documentación: revisa permiso de circulación, ficha técnica, ITV, libro de mantenimiento y facturas.
- Mecánica: observa fugas, arranque en frío, humo, ruidos, temperatura, embrague, frenos y dirección.
- Carrocería: busca diferencias de pintura, corrosión, reparaciones estructurales y desgaste irregular de los neumáticos.
- Prueba real: conduce por ciudad y carretera, prueba la frenada y escucha vibraciones o golpes.
El contrato debe identificar al comprador, al vendedor, el vehículo, el precio y la fecha y hora de la entrega. Añadiría el kilometraje, el estado de la ITV, las cargas declaradas, los accesorios incluidos y cualquier defecto conocido. Todas las páginas deben quedar firmadas por ambas partes.
Después de firmar, el comprador dispone de 30 días para realizar el cambio de titularidad. También debe liquidar o justificar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales cuando corresponda. Antes de usar el coche, hay que confirmar que la ITV está vigente y contratar el seguro; si la ITV está caducada, el vehículo no debe circular hasta llegar a la estación por un medio autorizado.
Si compras a un profesional, conserva la factura y las condiciones de garantía. Si compras a un particular, la protección legal funciona de otra manera y resulta todavía más importante conservar el contrato, los mensajes, el informe y cualquier promesa escrita del vendedor.
La decisión correcta se toma con varias pruebas
Un coche usado merece confianza cuando sus datos administrativos, su mantenimiento y su estado físico cuentan la misma historia. El informe reducido permite descartar rápidamente, el completo ayuda a conocer cargas y kilometraje, y una revisión independiente descubre problemas que ningún registro puede garantizar.
Mi regla es sencilla: no pagues una señal antes de consultar el historial, no aceptes explicaciones vagas sobre una reserva de dominio y no confundas una ITV favorable con una revisión mecánica completa. Gastar 8,67 € en el informe y una cantidad razonable en un taller puede ahorrarte miles de euros después.