Comprar un coche usado no termina cuando se firma el contrato y se entregan las llaves. El nuevo propietario debe asumir el coste de la transferencia, liquidar el impuesto que corresponda y asegurarse de que el vehículo puede circular legalmente. En 2026, la tasa ordinaria de la DGT es de 55,70 €, aunque el importe final puede ser mayor por el ITP, la gestoría, un informe del vehículo o incidencias pendientes.
La transferencia de un coche parte de 55,70 €, pero el coste total depende de varios factores
- 55,70 € es la tasa ordinaria de la DGT para coches y motocicletas.
- Los ciclomotores pagan una tasa reducida de 27,85 €.
- El comprador debe liquidar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, salvo que compre a una empresa y reciba una factura.
- El trámite debe completarse en un plazo máximo de 30 días desde la firma del contrato.
- Antes de conducir, hay que comprobar la ITV y el seguro del vehículo.

Cuánto cuesta cambiar el nombre de un coche en la DGT
La tasa que cobra la Dirección General de Tráfico por una transferencia ordinaria es de 55,70 €. Es el importe aplicable a la mayoría de coches, furgonetas y motocicletas, tanto si se realiza el trámite por internet como presencialmente.
En el caso de un ciclomotor, la tasa baja a 27,85 €. Conviene distinguirlo porque algunas calculadoras y gestorías muestran por defecto el precio de un turismo y pueden llevar a confusión.
| Concepto | Importe orientativo | Quién suele pagarlo |
|---|---|---|
| Tasa DGT por transferencia de coche | 55,70 € | Comprador |
| Tasa DGT por transferencia de ciclomotor | 27,85 € | Comprador |
| Informe detallado del vehículo | 8,67 € | Quien lo solicita |
| Impuesto de Transmisiones Patrimoniales | Variable | Comprador, normalmente |
| Gestoría | Variable | Según lo acordado |
La tasa de la DGT es solo una parte del presupuesto. Si se trata de una compraventa entre particulares, el coste final suele incluir también el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, conocido como ITP. Por eso no es correcto decir que cambiar el titular cuesta siempre 55,70 € en total.
El ITP puede cambiar mucho el precio final
El ITP lo gestiona la comunidad autónoma correspondiente al domicilio fiscal del comprador. La cantidad depende de factores como el valor fiscal del vehículo, su antigüedad y el tipo impositivo aplicable en esa comunidad, por lo que no existe una cifra única para toda España.
Antes de presentar la transferencia en Tráfico, el comprador debe justificar el pago, la exención o la no sujeción del impuesto. Según el territorio, se utiliza el modelo 620 o 621, y muchas comunidades permiten completar el proceso por internet.
Un ejemplo sencillo ayuda a entenderlo. Si compras un coche a un particular, tendrás que sumar la tasa de 55,70 € al ITP que calcule tu comunidad autónoma. Si lo compras a un concesionario o a una empresa que actúa como vendedor profesional, normalmente recibirás una factura y no tendrás que liquidar el ITP por esa operación.
Yo revisaría este punto antes de cerrar la compra. A veces el precio anunciado parece atractivo, pero el comprador descubre después que debe añadir un impuesto que no había presupuestado.
Qué gastos adicionales pueden aparecer
Además de la tasa y del impuesto, existen otros costes que no siempre son necesarios, pero conviene conocer para evitar sorpresas. El más útil antes de comprar es el informe detallado de la DGT, que permite detectar cargas, incidencias, datos de ITV y posibles limitaciones para transferir el vehículo.
Informe del vehículo
El informe reducido es suficiente para una primera comprobación y permite detectar algunos impedimentos básicos. El informe detallado tiene una tasa de 8,67 € y ofrece una visión más completa de la situación administrativa del coche.
Para mí, este gasto tiene sentido especialmente cuando se compra a un particular o cuando el precio del vehículo es elevado. Ocho euros pueden evitar una operación problemática por una reserva de dominio, un embargo o una baja temporal.
Gestoría
Una gestoría puede encargarse de presentar el ITP, pagar la tasa y tramitar el cambio de titularidad. Sus honorarios son libres, así que conviene pedir el precio cerrado y confirmar si incluye impuestos, tasas, envío del permiso de circulación y posibles gestiones adicionales.
Hacerlo por cuenta propia suele ser más barato. La gestoría aporta comodidad y reduce errores, pero no elimina los requisitos legales ni garantiza que un coche con cargas pueda transferirse.
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ITV, cargas y reparaciones pendientes
Si la ITV está caducada, el coche no podrá circular legalmente para acudir a la inspección. En ese caso habrá que trasladarlo en grúa o mediante otro medio autorizado, lo que añade un coste independiente a la transferencia.
También pueden aparecer gastos para cancelar una reserva de dominio vinculada a una financiación. Mientras esa carga siga registrada, normalmente no se podrá completar el cambio de titularidad hasta acreditar que el préstamo ha sido pagado y cancelar la anotación correspondiente.
Documentación y pasos para completar la transferencia
La operación suele ser sencilla cuando el vehículo está en situación administrativa correcta y ambas partes tienen la documentación preparada. El comprador dispone de 30 días desde la firma del contrato para solicitar el cambio de titularidad.
- Comprobar el estado del vehículo. Conviene revisar que esté dado de alta, que el impuesto de circulación del año anterior esté pagado y que no existan multas o cargas que impidan la transferencia.
- Firmar el contrato de compraventa. Debe incluir los datos de comprador y vendedor, la matrícula, la marca y el modelo, el precio, la fecha y la hora de la operación. Recomiendo firmar todas las páginas.
- Liquidar el ITP. El comprador debe presentar el modelo que corresponda en su comunidad autónoma, salvo que la operación esté respaldada por una factura de empresa.
- Pagar la tasa de la DGT. Para un coche se abonan 55,70 € y para un ciclomotor 27,85 €.
- Presentar la solicitud. Puede hacerse por internet con Cl@ve, certificado digital o DNI electrónico, o de forma presencial con cita previa.
- Guardar el justificante. Hasta recibir el nuevo permiso de circulación, conviene conservar todos los documentos de la operación.
La documentación habitual incluye el contrato firmado, la identificación de las partes, la solicitud oficial, el justificante del impuesto y el comprobante de pago de la tasa. Si actúa un representante, también deberá acreditarse la autorización correspondiente.
Quién paga el cambio de nombre y qué debe hacer el vendedor
Lo habitual es que el comprador pague la transferencia, el ITP y cualquier gestoría que contrate. No obstante, las partes pueden pactar otra distribución en el contrato. Lo importante es dejarlo por escrito para evitar discusiones posteriores.
El vendedor no debería limitarse a entregar las llaves. Según la DGT, debe realizar la notificación de venta cuanto antes. Así queda protegido frente a multas, impuestos o responsabilidades relacionadas con el vehículo si el comprador retrasa la transferencia.
También es importante anotar la fecha y la hora exactas de la entrega. Ese dato puede ser decisivo si se produce una infracción o un accidente poco después de la compraventa.
El seguro no se actualiza automáticamente con la DGT
Cambiar el titular administrativo no significa que la póliza de seguro quede correctamente adaptada al nuevo propietario. Antes de conducir, el comprador debe confirmar que el coche tiene seguro obligatorio en vigor y comunicar la operación a la compañía.
La Ley de Contrato de Seguro establece reglas específicas cuando se transmite un vehículo asegurado. El vendedor debe informar de la existencia de la póliza y la transmisión debe comunicarse por escrito a la aseguradora dentro del plazo legal de 15 días. Aun así, no conviene interpretar esto como una autorización para conducir indefinidamente con el seguro del anterior titular.
La aseguradora puede revisar el riesgo según la edad del conductor, su historial, el uso previsto y el domicilio. También puede aceptar la continuidad, modificar la prima o resolver el contrato en determinadas condiciones. Por eso, mi recomendación práctica es sencilla: pedir confirmación escrita y contratar una póliza propia antes de usar el coche con normalidad.
El vendedor, por su parte, debe avisar a su aseguradora de que ya no es el propietario. Dejar la póliza abierta sin comunicar la venta puede generar problemas con la devolución de la prima, la bonificación o la responsabilidad sobre futuros siniestros.
Errores que encarecen o bloquean la transferencia
La mayoría de los problemas no aparecen por la tasa, sino por comprar sin comprobar la situación administrativa del coche. Estos son los fallos que más conviene evitar:
- No revisar las cargas antes de firmar y pagar.
- Confundir la tasa de la DGT con el coste total de la operación.
- Dejar pasar los 30 días para solicitar el cambio de titularidad.
- Aceptar un contrato incompleto o sin fecha y hora de entrega.
- Conducir sin confirmar la ITV y el seguro.
- No comprobar si el vendedor es un particular o una empresa, porque el tratamiento del impuesto puede ser diferente.
- Olvidar que un vehículo en baja temporal debe volver a estar de alta antes de transferirse.
Si existe un embargo o un precinto, la operación puede requerir documentación adicional. La DGT permite ciertos trámites cuando el comprador declara conocer la situación, pero comprar en esas condiciones aumenta el riesgo y debería hacerse solo después de entender exactamente qué limitación pesa sobre el vehículo.
La cifra que conviene tener preparada antes de firmar
Para una compraventa normal entre particulares, yo calcularía el presupuesto en tres bloques. El primero es la tasa fija de 55,70 €. El segundo corresponde al ITP, que depende de la comunidad autónoma y de la valoración fiscal. El tercero reúne los gastos opcionales o imprevistos, como gestoría, informe detallado, grúa o cancelación de cargas.
Si compras a un profesional, revisa que la factura incluya correctamente los datos del vehículo y del comprador. Si compras a un particular, no firmes hasta comprobar el informe administrativo, la ITV, el impuesto municipal y la posibilidad real de transferirlo.
La transferencia cuesta poco cuando todo está en orden. Lo que suele encarecerla no es la tasa de Tráfico, sino descubrir demasiado tarde un impuesto pendiente, una reserva de dominio o un seguro que no cubre correctamente al nuevo propietario.